TC: De Carlo analizó todo lo que dejó una intensa carrera en San Juan

En diálogo con Campeones, el piloto de Lomas de Zamora repasó la intensa carrera a 66 giros y el incidente con Juan José Ebarlín al momento de la recarga de combustible.

Diego De Carlo pasó por Campeones luego de una álgida visita del Turismo Carretera a San Juan, con 66 vueltas y recarga de combustible y valoró la intención de hacer algo distinto a nivel competencia: «Son interesantes las carreras, está bueno correr de larga duración, me parece que está todo preparado para que los autos lleguen a 60 vueltas tranquilamente. Es un atractivo diferente para que los autos empiecen a perder grip y se regule las primeras vueltas para que al final, el que más firme está, pueda ejecutar y tener mejor posición a la hora de ver la bandera a cuadros».

Técnica y económicamente, hay muchas cuestiones que influyen y deben ser analizadas, pero Diego también tiene propuestas: «Presupuestariamente, son dos carreras en una. Tenés que preparar una caja de cambios de 0 porque no podés pifiarle en nada y no dejar ningún engranaje al azar, más en un circuito como San Juan, que es donde más sufre la caja y los frenos. Son elementos que duran dos o tres fechas y acá es este fin de semana y listo, el motor lo mismo. Si es bienvenido para la atracción y para que sea algo diferente, es válido. También el puntaje y medio: debería ser doble, por el gasto, el compromiso y las responsabilidades».

EL INCIDENTE CON EBARLÍN

El piloto de 52 años ingresó en un giro equivocado y tuvo un roce con su compañero de equipo, Juan José Ebarlín: “Hubo una confusión de cuando me llaman a mí a boxes, eso fue un error de los chicos, la parte técnica. Nada con maldad, fue el pace car que inició un poquito el desenlace, yo tenía que entrar en la vuelta 32, después me tocaba la 35. Quien manejaba la radio mía se equivocó, cosas que pueden pasar, no deberían, pero como dije antes, fue mirar para adentro para que no vuelvan a pasar estos errores».

De Carlo tenía el auto en punto muerto, y esperaba a poner la primera a que los mecánicos le movieran un cartel en el momento de descargar la segunda mamadera. «Cuando entra la segunda mamadera, siento el golpe de atrás, y me voy a dos por hora porque me pega el «Mago». No lo entendí nunca, no lo pude hablar personalmente, sí por teléfono. No sé qué pensó él, era su vuelta, la situación estaba perdida, capaz entró un poco más rápido que lo esperado. No fue bueno para ninguno de los dos y tampoco el suceso de que yo entré equivocado».

 

 

 

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