Carlos «Pájaro» Garro: la vigencia de un ídolo

Fue uno de los emblemáticos campeones de Turismo Nacional, ganó cinco Grandes Premios y un Desafío de los Valientes, y directivo del Automóvil Club de Río Cuarto.

«Creo que siempre tuve en mente correr en auto, o no sé si correr, ir rápido en auto. Yo tenía seis o siete años y ya empecé a manejar en el campo. Mi padre me ponía almohadón y más almohadón y por ahí me ayudaba un poco porque no llegaba bien a los pedales y le rompí todos los autos a mi padre, te aseguro que creo que no zafó ninguno», recordó Carlos Alberto Garro en una de las entrevistas que Campeones con «Lonchi» Legnani, llevó a cabo durante la cuarentena de 2020 por la pandemia de Covid.

Si bien nació en Villa del Carmen, San Luis, el 13 de agosto de 1946, desde su niñez su familia se radicó en Río Cuarto (Córdoba), y en esta ciudad el «Pájaro» fue tomando el gusto por el automovilismo, a la par de los estudios secundarios y terciarios (estudió ciencias económicas y abogacía en Córdoba), hasta que debió cumplir con el servicio militar.

«Siempre andaba metido en los talleres porque había varios que hacían algún auto, sobre todo para los Grandes Premios, que largaban casi 400 autos, y acá era la legión de los Isard con don Remigio Caldara que era un hombre que anduvo en la Fórmula 1 Nacional. Así que a los 15 años los muchachos mismos del taller me hicieron debutar en karting y anduve más o menos. Se entusiasmaron, corrimos varias carreras y tuvimos la suerte de ganar alguna», rememoró.

Tras la conscripción, pudo continuar la facultad y luego de unas vacaciones en la costa atlántica la «suerte» cambió su futuro, al ganar en el casino de Mar del Plata. «Creo que Dios me dijo esa noche: ‘tomá, te voy a dar la plata para que empieces y después vamos a ver’. Gané mucha plata, para decirte que me alcanzaba para comprar un auto y correr tres o cuatro carreras. O sea, era un monto importantísimo, de esas cosas que te marca la vida, ¿no?», indicó Garro.

Uno de sus grandes amigos lo acompañó y lo «sedujo» para viajar ambos alrededor del mundo con el premio suyo: «La verdad es que alcanzaba la plata dar una vuelta al mundo, los dos. Le dije, no solamente me voy a dar la vuelta al mundo, sino que mañana termino mis vacaciones, me vuelvo al aeropuerto, compro un auto de carrera ¡y hasta la etapa de (la revista) ‘El Gráfico’ no paro!» .

Su primer auto de carrera fue un Fiat 1500 coupé que le adquirió a Mario Geretto (piloto riocuartense que falleció en 2023) para participar en el zonal cordobés y con el cual tuvo un frustrado debut en Laboulaye al hacer 200 metros y abandonar por un problema de frenos. En las siguientes cinco participaciones fue protagonista y ganar, formando parte de la peña «El León» y con una flamante coupé Fiat 1600 comenzó a hacer experiencia en pruebas nacionales.

Desde 1972 participó de manera asidua en Turismo Nacional, siendo uno de los ídolos de la «época de oro» con aquellos duelos entre los equipos de Fiat y Peugeot, y que desafortunadamente lo involucró en un fuerte accidente en el autódromo de Las Flores en 1976, que lo alejó varios meses de las pistas. «Fue un accidente. No fue un toque ni intencional ni mucho menos», aclaró en aquella charla con Campeones.

Tras recuperarse volvió y fue tan competitivo como siempre. Ya había conseguido vencer en los Grandes Premios que se realizaron en 1972 y 1972 y luego concretó otros triunfos en 1978, 1979 y 1980; además coronó sus logros con tres títulos de Clase C (hasta 2.000 cm³) con Peugeot, en 1978, 1980 y 1981. A ellos hay que sumar la carrera en Interlagos en donde le ganó a Carlos Pace (piloto de F1 y compañero de Carlos Reutemann en Brabham) con los Ford Maverick en 1975, y el Desafío de los Valientes de 1989 con un Fiat Uno y una participación en el Rally de Argentina de 1980 con un Peugeot y la navegación de Jorge Del Buono.

El día que el «Pájaro» Garro voló alto en Interlagos

También fue uno de los pioneros en el Club Argentino de Pilotos (CAP) durante 1982 con los Datsun 280 ZX, y luego corrió en Turismo Carretera y Turismo Competición 2000, hasta que se retiró y dedicó a la actividad empresarial en Río Cuarto, además de ser convocado por diferentes instituciones, como el Automóvil Club Río Cuarto, en donde integró la comisión directiva en diversos períodos y colaboró para el mantenimiento del autódromo.

«Viví bien durante veinte años del automovilismo. Es difícil retirarse de una actividad que uno realizó con tanta pasión durante mucho tiempo. No es fácil, me costó, pero cuando dije ‘basta’ lo hice», afirmó el «Pájaro» Garro, quien aún retirado de sus labores en los emprendimientos familiares, sigue siendo el ídolo vigente del «Imperio del Sur» cordobés.

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