Horas tensas afrontan los organizadores, promotores, equipos y pilotos de MotoGP sobre el Gran Premio de Qatar que se disputará el próximo fin de semana, tras contar con el aval de las autoridades gubernamentales sobre la seguridad de todos los participantes ante el conflicto de Medio Oriente que empezó a fines de febrero de este año y que motivó que F1 y WEC reprogramaran sus calendarios.
En Malasia, el equipo Yamaha anunció que, ni sus pilotos oficiales ni los que integran el «satélite» Pramac Racing, asistirán a la pista de Lusail y esta situación podría generarle a la escuadra japonesa «consecuencias deportivas que serán evaluadas por la Federación Internacional de Motociclismo (FIM)».

Y con respecto a la FIM, hasta el momento, no se pronunció sobre esta controvertida situación. Su presidente Jorge Viegas no viajó a Sepang en donde sí estuvo el vice, Giovanni Copioli, pero tampoco se pronunciaron con respecto a la delicada situación geopolítica de la cual no es ajena.
De acuerdo a declaraciones de Jack Miller, en Sepang los pilotos se reunieron y redactaron un documento para expresar su oposición a llevar a cabo el GP de Qatar con la firma de 19 de los 22 participantes de MotoGP; a su vez, el grupo organizador del certamen tuvieron un encuentro con los jefes de equipo a quienes le confirmaron la realización de la carrera.
Algunos medios europeos potencian que esta situación podría escalar hasta una posible huelga de los pilotos si no son escuchados. En tanto, varios de los implementos técnicos de los equipos ya están embalados para ser enviados a Qatar aguardando por llevar a cabo la carrera sin mayores complicaciones.





