El accidente que casi lo mata fue un impulso que lo llevó a cumplir sueños

Con 20 años sobrevivió a un brutal accidente, tardó un año en caminar pero esos pasos, y su moto, lo llevaron a ser figura en la industria.

Tenía solo 20 años cuando el terror de un cambio de vida, instantáneo y para siempre, podía estar sucediendo. La escena fue tremenda, con la desigualdad de fuerzas que podría tener Roberto Vicente Martínez a bordo de su JAWA 350, regresando de Luján, frente a un Ford Falcon que se cruzó en el camino.

El detalle es atormentador: Se desplazó el fémur, perforando la cadera y encontrando salida por el glúteo de lo que era su pierna derecha. Más de media hora tirado en la ruta hasta ser atendido, más de dos meses de internación y un año entero sin poder caminar.

Roberto y la JAWA en Luján

De aquella experiencia en 1983 hubo grandes aprendizajes. Pero en ningún momento se pensó alejar del amor por la motocicleta. A poco de empezar la rehabilitación, su familia lo supo. No podía imaginar una vida sin montar en dos ruedas. Como no podía ser de otra manera, semejante determinación llevó a ese hombre a ser, décadas después, una figura central de la industria de la moto argentina.

Hoy, Roberto Vicente Martínez es el presidente de FAMSA (Fábrica Argentina de Motovehiculos S.A.). Además, fundó RVM, la marca propia que lleva sus iniciales y se posicionó como la única empresa argentina de motocicletas con presencia real en competencias internacionales de rally. De hecho, con su apoyo acaba de clasificar a uno de sus pilotos al Rally Dakar 2027: el salteño Baltazar Frezze Pissoni.

Un hito para el mercado de motos clásicas

La historia de Roberto comienza con su padre, Vicente Martínez, que en la década de 1950, tras realizar el servicio militar en el Regimiento Motorizado de Buenos Aires, comenzó a trabajar como «combinador» de películas de cine. Transportaba rollos en su motocicleta JAWA 250 modelo 1948. La marca checoslovaca entró en su vida y, posteriormente, en la de su hijo.

Roberto creció rodeado de motos. Jugaba sobre ellas, leía sus manuales. A los 12 años, su hermano mayor le enseñó algunos secretos para manejar una Siambretta 125. A los 15 años, cuando se reabrió la importación de motocicletas en Argentina, comenzó a trabajar como mecánico en el servicio técnico oficial de JAWA, junto a su padre.

 

«Estaba sobrepasando a un auto y, cuando vuelvo a mi carril, se cruza un Falcon que me pega en la rótula derecha; el fémur se desplazó, perforó la cadera y terminó saliendo por el glúteo derecho«, contó Roberto Martínez. Mientras su padre le proponía construir juntos un automóvil Lotus Seven, Roberto reunió a la familia y les dijo: «No me imagino una vida sin las motos«. Solo le respondieron: «Cuidate«.

Cambió el mundo y cambió su mundo

Trabajó en el campo, fue custodio, manejó colectivos y camiones. Pero en 1991, cuando se reabrió la importación en Argentina y los turbulentos vaivenes políticos europeos marcaban al mundo, llegó su oportunidad. Una empresa había descubierto que JAWA tenía miles de motocicletas abandonadas en lo que ya era la República Federal Checa y Eslovaca. Alguien debía ponerlas en marcha.

Contactaron a Roberto. En 1992, abrió su primer taller en Lugano con un éxito inesperado: llegó a comercializar 1.000 motocicletas por mes. En 1994, quedó al frente del único Servicio Técnico Oficial JAWA CZ de Argentina. El producto era confiable en sus manos, tanto que la fábrica lo consultaba sobre cómo resolver problemas de garantía. Pero en 1995, con el «Efecto Tequila» las ventas se desplomaran de 1.000 a apenas 70 unidades mensuales.

Fue entonces cuando Roberto demostró su capacidad para transformar la adversidad en oportunidad, con plan de marketing que demostraba la confiabilidad de JAWA. El 25 de marzo de 1995, Roberto Martínez, parte desde La Quiaca en una JAWA 350 con destino a Ushuaia. Paraba solo para cargar combustible y, 76 horas después, había recorrido los puntos extremos de Argentina. JAWA era robusta y confiable.

En 1996, propuso un nuevo desafío: batir el récord mundial de kilómetros recorridos en 100 horas. El resultado fueron 10.103 kilómetros certificados en 100 horas. Esos actos de resistencia demostraron la calidad de JAWA pero también quién era Roberto Martínez cuando tenía un objetivos.

A pesar de los esfuerzos, la empresa importadora decidió cerrar. En 1997, Roberto viajó a Praga para reunirse directamente con los directivos de JAWA. Les explicó que en Argentina había miles de personas que demandaban repuestos y motocicletas, pero no había quien las suministrara. La fábrica checa lo escuchó. En 1998, lo nombraron representante exclusivo de JAWA en Argentina.

A comienzos de la década de 2000, la crisis económica que azotó al país había golpeado fuertemente a su empresa. En medio de ese caos, fue convocado para asociarse a un reconocido fabricante del sector que, tras varios intentos fallidos previos, no lograba recuperar el liderazgo de su histórica marca nacional de motos. En menos de 4 años la alianza conquistó el 10% del mercado local de motocicletas, en buena medida gracias a su ‘expertise‘ para desarrollar productos que el público motociclista estaba esperando. Sin embargo, la sociedad se disolvió en diciembre de 2005.

Fue entonces cuando reactivó JAWA Argentina, demostrando una visión empresarial extraordinaria. Propuso a los directivos checos fabricar motocicletas en China bajo los estándares y la marca JAWA. En 2007, a través de FAMSA, comenzó el ensamblaje local de motocicletas. Finalmente, en 2017, dio el paso más importante y creó su propia marca: RVM (Roberto Vicente Martínez).

RVM no es solo una marca de motos, es la expresión corporativa de la filosofía de su fundador. Cada decisión estratégica, cada producto desarrollado, refleja los mismos principios que guiaron a Roberto Martínez a través de sus mayores desafíos: la innovación ante la crisis, la búsqueda de excelencia y la determinación de no rendirse ante lo que parece imposible.

RVM HOY

RVM es la única marca argentina de motocicletas con presencia internacional. A través de un joint venture con una empresa china, la compañía opera una planta desde donde exporta a múltiples mercados. En 2026, FAMSA proyecta producir 2.800 unidades de RVM y JAWA, con una facturación estimada de USD 13,5 millones, lo que representa un crecimiento del orden del 30% respecto a 2025.

RVM se impone con su participación en competencias internacionales de rally. La marca es la única empresa argentina de motocicletas que compite en el Campeonato Mundial de Rally Raid W2RC, específicamente en el Desafío Ruta 40, codo a codo con multinacionales como Honda, Yamaha y KTM. Además, RVM ha trazado el ambicioso objetivo de participar en el Rally Dakar 2027, la competencia más dura del mundo, en alianza con el joven piloto salteño Baltazar Frezze, quien compite con la RVM 450 Rally.

Con 63 años, Roberto Vicente Martínez sigue siendo el mismo hombre de voluntad inquebrantable, el que en 1983 se negó a colgar el casco. Hoy sigue devorando kilómetros en motocicleta, junto a su esposa. Su pasión lo ha llevado a recorrer países y continentes, con el valor añadido de testear sus propios productos antes que nadie. Desde el JAWA CLUB ARGENTINO fundado en 1999 no solo reúne a entusiastas de la marca, sino que también realiza importantes obras solidarias, extendiendo en cada paso sus características personales de resiliencia, innovación, determinación; pilares de RVM.

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