En el deporte de alta competencia, la preparación no pasa solamente por el aspecto físico. La capacidad para administrar la energía mental, controlar las emociones y mantener la concentración durante jornadas de máxima exigencia también puede marcar la diferencia. Marc Márquez lo entiende a la perfección.
El múltiple campeón español explicó que su actitud más seria durante los fines de semana de competencia no responde necesariamente a un estado de ánimo negativo, sino a una estrategia para conservar energía. “No estoy serio, estoy ahorrando energía”, señaló Márquez, quien desde que su recuperación física alcanzó un punto de estabilidad comenzó a prestar especial atención a la manera en la que administra sus prestaciones durante un Gran Premio.
El objetivo de quien se encuentra peleando por una nueva corona es llegar al domingo con la mayor cantidad de energía disponible. El desgaste comienza incluso antes de subirse a la moto, con las actividades promocionales del viernes, y continúa durante todo el fin de semana, en cada sesión que sale a pista (entrenamientos, clasificación, Sprint y carrera).

Para Márquez, el cansancio no es únicamente físico. La exigencia mental y, especialmente, los cambios emocionales que se producen a lo largo de una competencia pueden representar un consumo de energía todavía mayor. “Lo que es agotador, y muy agotador, son los cambios emocionales”, comentó el piloto después de conseguir la victoria en la carrera Sprint de Motegi. La explicación está en los constantes picos de adrenalina que genera la competencia. Una clasificación, por ejemplo, lleva al piloto a un estado de máxima activación. Una vez finalizada, esa adrenalina desciende. Y el proceso vuelve a repetirse durante la Sprint y posteriormente en la carrera principal.
Para Márquez, el desafío consiste justamente en evitar que esos cambios sean demasiado pronunciados. “Lo que consume mucha energía son esos altibajos emocionales. Porque tras un pico de adrenalina viene un bajón. Y eso es lo que intento controlar, para que la línea se mantenga lo más estable posible”, explicó. Su enfoque refleja una de las claves de la preparación mental en la alta competencia: no se trata de eliminar las emociones, sino de aprender a administrarlas.
En disciplinas como el motociclismo, donde cada sesión exige concentración absoluta y las decisiones deben tomarse en fracciones de segundo, mantener una activación mental adecuada puede ser tan importante como llegar físicamente preparado. La serenidad que Márquez muestra después de una victoria, entonces, no necesariamente representa indiferencia. Puede ser parte de una estrategia para administrar el esfuerzo: evitar gastos innecesarios de energía, controlar los picos emocionales y reservar los máximos recursos para el momento en el que realmente hacen falta.
En la alta competencia, donde las diferencias pueden definirse por pequeños detalles, aprender a gestionar la mente también es parte de la preparación para ganar.





