El mal tiempo impidió que MotoGP corriera su última prueba en Phillip Island

La pista que albergó el Gran Premio de Australia desde 1989 no tuvo su esperada despedida del campeonato mundial al quedar limitada la visibilidad y restringido el vuelo del helicóptero médico.
IMÁGENES GENTILEZA MOTOGP

Lluvia y niebla fueron las causas que determinaron a los organizadores del Gran Premio de Australia de motociclismo y a la dirección de la prueba de MotoGP, Moto2 y Moto3 a cancelar las competencias y todos los eventos programados en la despedida del campeonato mundial de la pista de Phillip Island, la cual albergó la carrera desde 1989 hasta esta trunca edición y que desde el año venidero será reemplazada por el callejero de Adelaide.

Ese fenómeno meteorológico afectó directamente al operativo médico y de seguridad, al impedir el normal desplazamiento aéreo del helicóptero, un requisito indispensable por protocolo, obligando a los promotores a definir la suspensión de la carrera tras aguardar dos horas en la programación original. De todas maneras, y como homenaje, se habilitó el trazado de 4.448 metros para realizar una exhibición con los pilotos girando detrás del auto de seguridad y despidiéndose de este circuito ante los aficionados que acamparon bajo la lluvia.


Ante esta cancelación, el campeonato tomará otro matiz en una semana. En MotoGP el liderazgo lo tomó Marc Márquez (Ducati) con 365 puntos tras el triunfo en la carrera Sprint y una ventaja de diez (10) sobre Jorge Martín (Aprilia) quien se cayó en la competencia sabatina, resultando lesionado con un par de fracturas en el brazo derecho, pero pretende estar en Malasia el próximo fin de semana si puede recuperarse a tiempo a fin de no perder terreno en la puja por la corona.

Cabe recordar que esta cancelación es la tercera originada por cuestiones meteorológicas en el historial de MotoGP. El primero fue en el GP de Austria de 1980, cuando una fuerte nevada no permitió contar con una pista acorde y con las condiciones mínimas para correr; la siguiente ocurrió en el Gran Premio de Gran Bretaña de 2018 cuando una fuerte lluvia anegó los drenajes del circuito de Silverstone.

 

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