«Mesa de Campeones«, el clásico de los lunes, recibió a Maximiliano Juárez para analizar el deporte motor. Entre otras cosas, el laureado ingeniero del automovilismo argentino detalló cómo fue la creación del Torino de nueva generación que hoy corre en el Turismo Carretera, siendo un eslabón fundamental para que el coche sea una realidad. «Me hicieron trabajar como hace mucho no lo hacía; fue un lindo desafío«, señaló Juárez sobre este tema, en Mesa de Campeones.
«El primer diseño no tenía las dimensiones que debía tener el auto, no era viable para lo que se podía fabricar y hacer»

La renovación de carrocerías del TC fue un desafío particular para el Torino. Mientras se definieron modelos actuales de otras marcas, para copiar las líneas y utilizar enchapado existente, el «gran auto argentino» no había tenia una evolución en el mercado y carecía de un modelo que haya pasado por un proceso de reestyling. Por lo tanto, la ACTC lanzó un concurso para que el público eligiera entre los diseños que se presentaron, en tiempo récord, en la entidad. Con base en el boceto ganador, Juárez trajo el dibujo al plano de la realidad: «Fui modificando todo hacia algo que se pueda fabricar«, contó.
«Teníamos poco tiempo; fui haciendo pieza por pieza para poder meterlas en producción lo antes posible«, señaló el ingeniero, que comenzó a ensamblar la obra a mediados de enero, contando los días para el debut en la primera carrera de la temporada del año 2024. «Elegí un techo de Toyota Corolla porque era algo que podíamos conseguir rápidamente, al igual que el parabrisas. Fui adaptando las piezas que podía tener y las que tenía que fabricar lo más rápido posible, dentro de lo que me permitían las medidas reglamentarias que se habían pautado para la nueva generación de autos de TC, ensamblando las piezas lo más rápido posible«, continuó.

Analizando la viabilidad ante el tiempo que tenía disponible, reveló Juárez que tomó la decisión de priorizar unas partes del auto frente a otras, «tratando de sacar las que primero iba a necesitar como la parte del torpedo hacia atrás, las que no se mueven del auto, que no se ponen y sacas habitualmente«. Luego fue el turno de las otras piezas.
«Aparte de todo eso, tenía que ir adaptando la estructura de Torino vieja a la nueva modalidad de utilizar las salidas de radiadores orientadas hacia a fuera«, remarcó después. «Fueron un montón de cosas reglamentarias que fuimos adaptando para lograr llegar a la primera carrera con el auto de la mejor forma posible«, explicó.
«Pusimos todo con el desafío de que el auto esté bien terminado, que las partes encajen bien; entraba una nueva generación de autos de TC que se parece más a un auto de calle» – Maximiliano Juárez en Mesa de Campeones

«Traté de respetar las máscaras de las luces y la parrilla lo más posible«, prosiguió Juárez en su detalle, con base en el dibujo que ganó el concurso de la ACTC. «Lo traté de optimizar dentro de las medidas reglamentarias de la ACTC, que en ese momento de buena prestación y que sea fabricable en el menor tiempo posible«, insistió, aclarando que no pudo hacer estudios aerodinámicos previos sino hasta que el auto estuvo en la pista. Es más, tardó varios meses «porque teníamos que terminar de acomodarnos, fue un shock para el taller fabricar ese auto«, según explicó.





