Por Jaime Pintanel
Los cambios aerodinámicos anunciados por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) pueden ser más importantes de lo que se pueda pensar en un primer momento. El objetivo del ente rector es mantener bajo control la carga aerodinámica para reducir el estrés de los neumáticos y ayudar en la mejora de la gestión de la energía, que sumado a los cambios en la unidad de potencia reducirán, que no resolverán, los inconvenientes encontrados este año con el nuevo reglamento.
Los cambios previstos afectarán a tres áreas claves de los autos: el borde del fondo plano, lo que denominamos la “bandeja de té”, la parte delantera lateral de fondo, en dónde se hallan actualmente los cinco desviadores de flujo y el alerón trasero. También se prohibirá cubrir la salida del escape, el truco de Ferrari y copiado por muchos equipos, que aumenta la carga aerodinámica del eje trasero.
El alerón será ligeramente más profundo en 20mm. Los pequeños desviadores de flujo que aparecen en el último flap de algunos alerones desaparecerán. Será permitida una pieza que unirá los dos pilones que sujetan el alerón. Esto podría derivar en una especie de “asiento de mono”, popular en anteriores reglamentos anteriores a 2017.
En la parte anterior del auto, en el borde de ataque del piso, de los cinco desviadores de flujo actuales se reducirá a tres. En el fondo, la longitud de la tabla se reducirá de 900mm a 600mm, o sea 300mm. La popular “bandeja de té” quedará acortada, modificando la altura delantera del auto. Esta última medida, también tiene un objetivo de seguridad puesto que esta pieza podría penetrar en el hueco del halo en caso de un incidente en que uno de los monoplazas se pudiera elevar como consecuencia del efecto trampolín.
Todos estos cambios implicarán nuevos diseños por parte de los ingenieros, pero el cambio que, quizás, lleve de cabeza a los diseñadores será la reducción de la longitud de la tabla delantera (bandeja de té).
Así se refirió recientemente Adrian Newey: “El borde de ataque se ha reducido en 300mm, lo que permitirá rebajar la altura de la parte delantera. Eso conllevará un conjunto de características aerodinámicas distintas. Será un nuevo desafío”.
Los diseños para 2027 se verán afectados por todas estas medidas, que como proclama Newey no son cambios menores. Esto, unido a la modificación de la relación 50%-50% entre motor de combustión y potencia eléctrica, plantea nuevos desafíos a los ingenieros para el próximo campeonato, desafíos que se repetirán en 2028, con la nueva relación 60%-40% y la necesidad de aumentar la capacidad de los tanques de gasolina.






