Las reuniones no se detuvieron, mientras la Fórmula 1 enfrente un parón en las actividades competitivas al haber cancelado los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita. El objetivo del diálogo es ajustar, donde sea posible, las controvertidas regulaciones de la gestión energética en las unidades de potencia de la F1 2026. Las carreras de Australia, China y Japón han dado un panorama claro de la situación, pero reina una tensa calma que evita las decisiones apresuradas desde la FOM, a cargo de los derechos comerciales, como de la FIA y su papel de organismo rector.
Se espera que el jueves se realice un encuentro técnica clave en Londres, donde se pueda debatir formalmente con propuestas sobre la mesa de reuniones. Cómo perfeccionar las reglas que rigen el despliegue de energía, mejorando espectáculo, seguridad y autenticidad de la F1.

Los pilotos reconocen su descontento y buena parte de los aficionados los apoyan en la cruzada. Por un lado, la gestión durante la tanda de Clasificación podría cambiar, reduciendo el poder eléctrico o controlando dónde cargar la batería.
Actualmente la situación es diferente. Mientras se continúe permitiendo la carga de baterías y uso de la energía eléctrica en cualquier sector, nunca se podrá saber en qué curva o recta estará la inusual diferencia de velocidad de autos. Con el peligro que esto genera cuando coinciden en la pista dos vehículos con distintos planes de gestión.
El 20 de abril continuarían las reuniones y en mayo, aprovechando la estadía en Miami para el GP de Fórmula 1, habrá más encuentros. Sería muy extraño que a esas alturas haya un cambio radical en la normativa, pues están en juego configuraciones desarrolladas durante meses en software y hardware por parte de cada equipo. Sin embargo, sí se podrían tomar referencias concretas para futuros cambios.






