La tarea de acompañar a un hijo en su meta de triunfar en una disciplina tan extrema y peligrosa como el rally de Motos seguramente no es sencilla. Y vaya si sabrá de ello (y de las preocupaciones que conlleva) Isis Grifasi, madre de los exitosos Kevin y Luciano Benavides.
El más chico de los hermanos no se rindió nunca. Incluso, cuando una durísima caída lo dejó afuera apenas en la primera etapa del Rally de Marruecos. El piloto salteño de 30 años se volvió de África con su rodilla rota, daños en los ligamientos de su clavícula y un fuerte golpe en el omóplato y el codo. Llegó a Argentina en silla de ruedas e inmediatamente comenzó a trabajar en su recuperación física, con una carrera a contrarreloj para estar en el Dakar que iniciaba en menos de dos meses. Un esfuerzo titánico de Luciano, su equipo médico y su familia para estar en la cita más relevante del Mundial de Rally Raid.
Benavides y la caída en Marruecos: «La moto me rompió la rodilla»
«Luciano viene peleando este título hace mucho. Se golpeó mucho, tuvo muchos problemas, fracturas… siempre había algo que le impedía llegar bien. Con la lesión que tuvo en Marruecos, era casi imposible que pudiera llegar al Dakar. Si se operaba, menos, por lo que tuvo una recuperación que a una le hace pensar: ‘estos chicos son de otro planeta'» destacó su mamá en diálogo con Campeones por Radio Continental AM 590.
«Todo lo que le indicaban para recuperarse, lo hizo. Todos los días con fisioterapeutas diferentes, con la cámara hiperbárica, con magnetoterapia, haciendo ejercicio en la pileta de natación, remedios homeopáticos y demás. Él tenía en su mente ganar el Dakar, aunque no estuviera al 100%. Reconocía no estar bien de la rodilla. Pero no le importaba, porque lo peleó durante mucho tiempo» amplió.
Realmente como parte de una película, como tantas que suele ofrecer el Dakar pero muy pocas con una definición que parecía de ciencia ficción. Con seguridad uno puede animarse a decir que será irrepetible una disputa de más de 49 horas que corone a su vencedor por ¡dos segundos!. Esos que separaron al héroe de Salta de su rival estadounidense Ricky Brabec, el piloto de Honda que llegaba al Sprint final de 105 kilómetros con tres minutos y 20 segundos a favor.
«Yo venía siguiendo la carrera, y cuando vi que entró primero Luciano al final y le había ganado por dos segundos a Brabec, no lo podía creer. Esperar que pase el tiempo para que lo oficialicen se me hizo eterno. Estaba como loca saltando en mi casa» graficó Isis. Su alegría fue la de todo el público argentino seguidor del Dakar, que encontró en Benavides otro de los exponentes que deja su firma y a la bandera nacional flameando en lo más alto del podio, nada menos que en la clase más difícil.
«Es un parto seguirlo desde acá. Cuando se caen, una se imagina el peor panorama. Después hablás con ellos y (a veces) te tranquilizan, contandote los detalles de cada etapa»
«Cuando empezaron a correr rally, yo no quería saber nada porque sé que es muy peligroso para las motos. Les decía: ‘ustedes me van a matar’. Tanto yo como Agostina (hermana de Kevin y Luciano) la pasamos mal» reconoce la mamá de los dos ídolos dakarianos.

«Con el golpe que tuvo Kevin en Salta, al verlo como estaba, yo no quería saber nada con que se vuelvan a subir a una moto. Le decía: ‘ya ganaste dos Dakar, dejate de hinchar’. Pero tienen una mente tan competitiva, que no les parece suficiente. Y más Luciano, que aún siendo campeón del mundo sentía la necesidad de ganar un Dakar» Esto, manifestado públicamente por el propio piloto como su deuda pendiente, después de haberse coronado en lo más alto en 2023 junto a Husqvarna.
«Tienen una humildad tan grande. Y eso es lo principal en una persona, tanto Luciano como Kevin son muy centrados y cautos. La madurez emocional la desarrollaron por la cantidad de golpes que tuvieron, atravesándolos solos a distancia, pese a la contención familiar que tienen desde acá» cuenta Isis, permitiendo conocer un aspecto más íntimo de los hermanos como solo una madre puede describirlo.
«Cuando Kevin corría en motos, la preocupación de Luciano era su hermano. Para él, que Kevin no estuviera más, le sacó un peso de encima. Ya no tenía que estar pendiente de cómo venía él, porque no podía con el miedo de que le pase algo. Su cabeza cambió totalmente». El retiro del mayor de los hermanos de esta disciplina para comenzar a correr en Challenger T3 dejó a Luciano como el único Benavides en la división Motos.

«Después de su golpe en Marruecos, lo trajimos en silla de ruedas. Y en esa condición, dijo: ‘me voy a recuperar, voy a llegar y voy a ganar’. Se la creyó, y eso es fundamental»
Y ya sin preocuparse durante cada etapa sobre la actuación de su hermano, Luciano se permitió brillar y enfocarse por completo en si mismo. El resultado está a la vista, y en Arabia Saudita el piloto oficial de KTM levantó su primer Touareg tras el épico final. «Después de la anteúltima etapa, hablamos y le dije: ‘vos sabés que matemáticamente no da, no hay forma. Pero esto no es matemática, así que creé. Y me dijo ‘sí mamá, está todo en contra mío. Pero voy a ganar'».


