Antonelli, sed de revancha

Un recuerdo amargo de 2025 y una racha adversa de las últimas carreras: las razones por las cuales el italiano, líder del Mundial, podría brindar un concierto en Spa-Francorchamps.

Por Pablo Vignone

Es líder del Mundial, ya con nueve Grands Prix (y algunos Sprints) disputados, pero Andrea Kimi Antonelli llega a la cita de Spa-Francorchamps con un par de cuentas pendientes.

Le había sacado una ventaja formidable a su compañero de equipo, George Russell, en la tabla del torneo, gracias a una racha espectacular de cinco victorias consecutivas, con las que además parece haber puesto a raya las ilusiones de Max Verstappen de sumarse a la escuadra Mercedes en un futuro cercano.

Sin embargo, hace tres fechas que no conquista el triunfo, en base a un par de problemas mecánicos, uno de los cuáles podría haber sido autoinfligido, y un resultado adverso.

En suma, Russell le descontó 43 puntos entre Barcelona y Silverstone, recuperando el aliento en cierta manera, aunque en la pista, puestos uno contra otro en vuelta rápida, el italiano es capaz de sacarle cuatro décimas segundo en un giro.

Ese no es el único terreno en el que Antonelli quiere saciar su ambición. El otro es, precisamente, el desafiante circuito belga, el más largo del calendario. El italiano lo conoce muy bien: compite allí desde la Fórmula Regional, cuando ganara una prueba en 2023. Las redes repiten en estos días el fabuloso sobrepaso que, un año más tarde y ya en Fórmula 2, el joven Kimi le facturó a Franco Colapinto.

Pero el italiano guarda un último recuerdo doloroso de Spa, grabado a fuego sobre sus propias lágrimas. Las que dispensó cuando no pudo superar la Q1, quedando 18° para largar el Grand Prix, justo un puesto detrás de Colapinto, mientras Russell con el otro W16, llegaba a la Q3 y partía sexto.

En la carrera, lineal y poco atractiva, no le fue mejor: solo podía avanzar dos lugares, hasta el 16°, a casi un minuto y medio detrás del ganador Oscar Piastri, y 50 segundos (más de uno por vuelta) atrás de Russell, que acababa quinto.

Pero, al menos, se quedó con el record de vuelta (1m44s861, a 240,455 km/h), con lo que restañó de alguna manera el daño. Sobre la base de esa marca, Antonelli regresa a Spa para recuperar la iniciativa y volver a poner las cosas en lo que cree que es el orden correcto.

Tiene tiene un estilo distinto al de Russell: mueve más las manos y el coche, con lo que siempre llega antes a la temperatura ideal de trabajo de sus neumáticos; es muy agresivo con los pianitos para no perder tanta velocidad en las curvas (¿fue eso lo que le causó el problema con la tapa de rueda delantera izquierda en Silverstone?) y, según Toto Wolff, es capaz de sacarle una enorme diferencia en curvas lentas a su compañero.

De todas formas, para el Team Principal nada de eso valdrá si sus ingenieros no consiguen la confiabilidad necesaria.

«Las últimas carreras han puesto de manifiesto tanto nuestras fortalezas como las áreas en las que debemos mejorar», afirmó. «Tenemos un coche capaz de sumar muchos puntos, pero no hemos podido traducir ese potencial en los mejores resultados posibles. Los problemas de fiabilidad nos han costado puntos, y en un campeonato tan competitivo, eso es algo que no nos podemos permitir . De nada sirve tener el ritmo adecuado si no lo demostramos».

Si el W17 n° 12 no se rompe por tercera vez en cuatro carreras, podríamos asistir a una gran demostración en Spa del joven de Bologna. Por lo menos, él está dispuesto a darla.

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