Correr en el óvalo de Rafaela, sin chicanas. La opinión de un campeón de TC

Correr en el circuito más veloz Sudamérica y ver nuevamente girar a los autos de la categoría más popular argentina, es siempre anhelada por el automovilismo argentino.

Tanto a los pilotos como al público ver una carrera en el óvalo de Rafaela les genera adrenalina y expectativas por la performance de los autos, que alcanzan una velocidad de casi 300 Km/h. Si bien en la actualidad se utiliza el trazado con tres chicanas, algunos aún sueñan con ver a los Turismo Carretera exponer su máxima prestación a pleno en las rectas y los curvones.

Uno de ellos es Julián Santero, quien en diálogo con Campeones se refirió a la posibilidad de poder correr en alguna ocasión otra vez en el circuito con su extensión perimetral de 4,6 kilómetros y que la categoría TC no utiliza desde 1968, cuando ganó Carlos Marincovich con el ChevyIII a 212,763 Km/h.

Marincovich y Pairetti, en 1968, cuando el TC registró el más alto promedio en un autódromo.

«Yo creo que no hay gran diferencia en riesgo a lo que estamos haciendo hoy, ¿no? Se podría, me parece. Hoy transitamos el curvón a 250 km por hora, y si no está la chicana, lo vamos a transitar más o menos a una velocidad parecida, porque obviamente vamos a frenar en el ingreso y vamos a transitar a esa velocidad«, manifestó el mendocino quien compite desde esta temporada con BMW.

Uno de los puntos críticos que se debe tener en cuenta es la exigencia del neumático y su desgaste. «Esa es la parte más compleja, porque la única forma de evaluar si llegan, si no se rompen, es hacer la carrera. Y ver ahí en el momento, o hacer una prueba y dejar que demos 30 vueltas seguidas a ver qué pasa. Pero bueno, siempre es un riesgo, porque si se rompe, rompes un auto«, admitió Santero.

ESCUCHÁ LA NOTA CON JULIÁN SANTERO

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