Fórmula 1 y el «trampolín de potencia» de Mercedes: ¿Trampa o viveza?

La gran polémica que afronta el campeonato mundial y que puso en jaque a la FIA obliga a revisar punto por punto si el motor y su rendimiento están dentro o fuera de reglamento.

Por Alberto Juárez


El comienzo del 77° campeonato mundial de Fórmula 1 muestra un sólido dominio de las «Flecha de Plata» que consiguieron destacarse sobre el resto de los equipos con los triunfos de George Russell en Australia y del novel Kimi Antonelli en China, y que genera alguna polémica reglamentaria desde que trascendió que el motor Mercedes iba a tener una solución que permite minimizar el cambio de la relación de compresión reglamentaria de 18 a 16:1, lo cual Toto Wolff defendió a capa y espada, y que en teoría se imaginó lo que está sucediendo.

La compresión es el «Trampolín de la Potencia»

En el paddock con los datos registrados de aceleración, usando el peso del auto, estiman un plus de potencia de 20 CV y mejor curva de torque y aceleración. Aunque no deja de ser una suposición, la cámara de compresión estaría formada por una precámara comunicada con un bolsillo adicional que sumando volúmenes hace 16 a 1 el índice de compresión.

El control de volúmenes requiere girar muy lentamente el motor y es posible que la medición dé el valor reglamentario, a cualquier temperatura, y con el motor a régimen de trabajo 10.000 a 12.000 RPM, el cigüeñal gira una (1) vuelta entre 6 y 5 milésimas de segundo. Ergo: 167 a 200 vueltas por segundo.

Foto TicToc

Funcionando el motor en compresión y explosión ese bolsillo queda cargado porque no hay tiempo de descargarse entre ciclo y ciclo. A partir de ello, el volumen de la cámara en compresión es el de la precámara: no llega a 18 a 1 pero se aproxima y genera el plus de potencia y aceleración referido. Es decir, el motor detenido está en reglamento, pero en funcionamiento no, porque la cámara de compresión efectiva es de menor volumen.

No creo que se pueda medir en funcionamiento la Relación de Compresión Volumétrica. Con lo cual, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) está en una situación comprometida y en el límite del «espíritu» del reglamento, sabiendo que no será fácil de resolver si la «solución» de Mercedes es trampa o viveza…

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