El arco de la victoria, un corralito para los pilotos, los oficiales deportivos sentados frente a sus computadoras y el bus de la organización como centro de mando. Eso y el Mar Rojo detrás, a pasos del Bivouac de Yanbu, punto de largada y llegada del Rally Dakar 2026 en Arabia Saudita. El marco es inolvidable. Se completó la escena con el helicóptero que perseguía un hilo de polvo en el horizonte, acercándose a la meta, que llenó de asombro a los familiares y equipos presentes, entre los que estaba CAMPEONES con su enviado especial para la cobertura periodística del raid más duro del mundo, cuando la moto que apareció fue la de Luciano Benavides (KTM) en lugar de Ricky Brabec (Honda).
El mundo recuerda el desahogo del argentino, ganador de la carrera por sólo dos segundos luego de haber cronometrado 49 horas de recorrido durante dos semanas. También la derrota apoderándose del cuerpo del estadounidense, sin palabras, conteniendo emociones. Pero lo que nadie había notado, entre tanta euforia, fue el vertiginoso momento que se le presentó a David Castera, director de la carrera, sobre quien descansaron todas las presiones de la definición más ajustada en 48 años de historia.
«Si me equivoco me matan»
David Castera relató lo que pasó ese día, con detalles jamás mencionados, incluyendo los reclamos del equipo perdedor y la manera en que el Dakar lo resolvió.
–¿Estás seguro? Yo no puedo ir… Y si me equivoco ¿Cómo hago? No puede ser, el último día se equivoca, etc.
Cuando aparece Benavides, completando el recorrido primero, todos quedan en alerta. ¿Dónde estaba Brabec, que había salido tres minutos antes? El helicóptero acompañó a Luciano hasta la meta y regresó a buscar al de Honda. Nunca se supo por qué hubo un solo helicóptero sobrevolando cuando eran dos los pilotos que luchaban, aunque Ricky tenía las de ganar… Hasta que apareció Brabec.
-Llega el otro y yo, ¿Qué pasa? ‘Dos segundos’, me dicen.
Inmediatamente, Castera se planta delante de su equipo de trabajo. Con la palma de a mano hacia adelante hace un gesto, para que detengan todo, porque él mismo quería chequear los detalles.
-‘Stop. No hablan a nadie de los dos segundos, tenemos que analizar’. Entonces me escondí detrás del bus, he llamado a mi equipo en París. Porque los que estamos en el terreno no tenemos la cabeza fría.
-He llamado a París: ‘Aquí tenemos algo complicado, tú tienes que darme el tiempo y verificar tres veces antes de darme el tiempo real, ¿ok?’ Y me dicen ‘dos segundos’.
-‘No. ¿Estás seguro? Yo no puedo ir, si me equivoco… ¿Cómo hago? Es increíble esto.
Desde Francia hacen otro chequeo y el tiempo arroja el mismo resultado. Era lo que estaban viendo todos con el sistema de resultados en internet, algunos a solo cien metros de allí, abrazados en un scrum interminable mientras esperaban el veredicto. Podía haber alguna sanción, un exceso de velocidad en algún sector o lo que sea.
-Por eso que fue que tardó cuatro o cinco minutos. Yo dije ‘no puedo ir sin estar seguro, porque si no, si me equivoco ahí, me matan.
-Llego y digo ‘dos segundos para ti’. Nada más. Lo he dicho así. Y él [Benavides] se fue con todos. Ahora hay que asumir todo esto….
-Después he tenido a Honda, que decía que había un error y la única solución que he encontrado, para que no hablan en todos lados, es que he llevado a Honda conmigo, en helicóptero. Han visto la nota y me han dicho, ‘OK’. Se fueron y se acabó la historia.


